Ti tira sú

(by ella)

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Siempre había pensando o sinceramente nunca lo pensé que el Tiramisú tenía un origen centenario, pero no. Siento desengañaros pero su historia es mas bien moderna.

Ubicamos al Tiramisú en la región del Veneto en los años 50´ y algo muy sorprendente aún mas, es que se empezó a realizar en los burdeles de la zona y se ofrecía con estas palabras a clientes y prostitutas: «Anda, toma cariño, que te doy una cosa que ti tira su«, es decir que te da ánimo. Algo de nutrición ya sabían en aquella época y utilizaban la glucosa para poner los niveles de energía a tope.

A lo largo de los años se han ido añadiendo ingredientes a la receta original, como el queso y variantes en la elaboración.

Este fin de semana he vuelto a preparar una receta de este postre, distinta a la que había realizado en otra ocasión que no me había gustado demasiado. Como esta me ha gustado mucho la comparto con vosotros.

En este caso la he realizado en raciones individuales pero siempre se puede usar un molde mas grande y de distinta forma.

Os detallo ingredientes:

  • 250 gr de queso mascarpone (se puede utilizar otro queso untuoso)
  • Bizcochos soletilla
  • 1 café con un chorrito de Amaretto o Ron
  • 3 yemas de huevo
  • 2 claras de huevo
  • 2 cucharadas de azúcar (si te gusta mucho el dulce échale una mas)
  • Cacao en Polvo

Empecemos batiendo las yemas y el azúcar, una vez que estén bien mezclados añadimos el queso mascarpone y ligamos bien.

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Batimos las claras a punto de nieve y mezclamos a la mezcla anterior, reservamos la crema resultante.

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Después preparamos el café y añadimos el licor que decidamos utilizar en un bol donde iremos mojando los bizcochos.

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Iremos añadiendo en el recipiente que elijamos una capa de bizcochos y otra de la preparación de  la crema hasta rellenar todo.

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Solo nos queda espolvorear con el el cacao según gustos y dejar reposar la  preparación en la nevera una hora como mínimo.

Si tienes un evento en casa puedes realizarlo el día anterior que se encuentra en condiciones ideales al día siguiente y te evitas agobios de preparaciones en el mismo día.

Endúlzate la vida!!!

Coliflor multifunción

(by ella)

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O la odias o la amas. Nunca he escuchado a nadie hablar de la coliflor en un tono comedido, siempre desata emociones de extremo. Será por eso que me gusta tanto?

La semana pasada, ya día otoñal, me apetecía una coliflor de lo mas traicional; con sus patatas, huevo y sin olvidarnos de una ajada en todo su esplendor.

Como siempre dice el, cuando digo: » Voy a hacer un poquito de……», se puede venir a comer todo el vecindario, así que como era sabido me sobró una fuente. Para no repetir el mismo plato recordé como las hacía mi abuela Carmen y me puse manos a la obra con los Buñuelos de Coliflor saboreando la niñez.

Para los ingredientes he utilizado:

  • 300-400 gr de coliflor cocida
  • 2 huevos
  • 3-4 cucharadas de harina
  • 2-3 cucharadas de leche
  • Pimienta
  • Sal
  • Aceite
  • Perejil
  • Vinagre

Y nos ponemos manos a la obra.

Separamos las claras que llevaremos a punto de nieve con tres gotitas de vinagre, una vez que las tengamos en su punto añadimos las yemas batidas y ligamos.

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Añadimos la leche y harina integrandolos bien para evitar grumos.

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Cogemos la coliflor cocida y con ayuda de un tenedor la mezclamos con el resto de ingredientes.

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Salamos y añadimos pimienta y perejil picado.

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En una sartén con aceite de oliva muy caliente echamos montoncitos de la preparación. Doramos por los dos lados.

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Los vamos sacando de la sartén e incorporando a un plato con papel absorvente para quitar el exceso de aceite.

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Con las patatas sobrantes las podemos cortar y pasar por la sarten con un nada de mantequilla.

Y ya estamos listos para ir a la mesa;)

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Una merienda de domingo

(by ella)


Ayer, un domingo cualquiera, que mejor plan que preparar una merienda en una tarde lluviosa.

Me apetecía algo dulce, en concreto crema pastelera, así que me puse a buscar por la red alguna receta que me hiciera relamerme los labios.

Y así llegué hasta las Berlinesas de crema de toda la vida. Lo primero que hice fue ver si tenía en la alacena todos los ingredientes:

  • 100 gr de levadura
  • 750 gr de harina refinada
  • 6 cucharadas de azúcar
  • 250 cc de agua tíbia
  • 1 cucharadita de sal
  • 100 gr de mantequilla derretida
  • 3 yemas
  • 3 claras batidas a punto de nieve
  • Esencia vainilla (según gustos)

Por suerte tenía todos ellos, así que me puse manos a la obra con la preparación:

  1. Separamos en distintos recipientes las claras de las yemas y batimos las primeras a punto de nieve, reservamos.
  2. Batimos las yemas junto con la sal, azúcar, esencia de vainilla y la mantequilla. Cuando se encuentre todo integrado agregamos la levadura disuelta en el agua.
  3. Es el momento de añadir la harina y comenzar a formar un bollo
  4. Por último añadimos las claras batidas a punto de nieve y dejamos levar el bollo 45 min.
  5. Dividimos el bollo en pequeñas porciones que dejaremos nuevamente levar 60 min.
  6. En una sartén, tendremos preparado el aceite bien caliente donde freiremos los bollos.
  7. Al ir retirándolos los hacemos rodar por azúcar para que se pegue a la berlinesa.
  8. A continuación les hice un corte y añadí las crema pastelera (que la hice con Flanin de forma rápida)


  

  

No ha estado mal la experiencia, pero puede ser mejorada. Sobre todo a la hora de freír los bollos, hacerlo con el aceite muy caliente pero a fuego suave para que se haga de dentro a fuera.


La verdad, estaban bueniiiisimos;)

Me sobró un poquito de crema pastelera que he utilizado para el postre de hoy. Le he añadido kiwi y fresa, adornado con birutas de chocolate, así de sencillo.


Hasta otro plato!

Las buenas hierbas

(by ella)

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Seguro que os ha pasado en alguna ocasión, que habéis tenido que tirar hierbas aromáticas frescas por no hacer uso de todo el paquete.

En mi casa, desde la más tierna infancia, me metieron en el disco duro,: «la comida no se tira», y así es que no tiro ni una hierba.

Durante el verano me encanta tener en mi terraza distintas plantas aromáticas, una de ellas es  la albahaca, ideal para aromatizar platos de pasta. Pero claro, no haces uso de toda ella, así que empecé a buscar formas de conservar y comparto con vosotros la que más me ha gustado.

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Instrucciones:

  1. Corta con una tijera o quita con las manos las hojas de la albahaca cuidadosamente de la planta.
  2. Lava muy bien cada hoja y colócalas en un escurridor hasta que se sequen por completo, si es necesario con papel de cocina quita cualquier exceso de agua.
  3. Con un cuchillo bien afilado cortar la albahaca muy fina.
  4. Introduciremos en un recipiente, podemos utilizar cubiteras o moldes de respostería,  la albahaca cortada y la cubriremos con aceite de oliva.
  5. Con bolsas de congelación o film transparente cubriremos adecuadamente los moldes utilizados para evitar que el frío queme su interior.
  6. Introducimos en el congelador y tiempo de almacenamiento es de aproximadamente un año.

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Y ya que estamos, me pasa lo mismo con la menta, que se reproduce a lo bestia.                     Así que lo que hago con esta es secarla y la utilizo para aromatizar muchos platos de repostería y un toque al pescado.

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Instrucciones:

  1. Procedemos con los pasos 1 y 2 que hemos seguido con la albahaca.
  2. En una hoja de papel secante o de horno metemos las hojas bien secas, sin cortar, y hacemos un «paquetito», el cual guardaremos en un sitio seco y oscuro durante 1 mes.
  3. Una vez comprobemos que la hojas están secas, vamos deshaciendo con los dedos  la menta, hasta conseguir la textura que deseamos.
  4. Podemos introducirla en un recipiente de cristal para que guarde todo su aroma.

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Me encantan las especias para aromatizar mis platos y poder prescindir del uso de sal.

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Os recomiendo leer el post de: «El frasco ha muerto, viva el frasco».

Eso es todo amig@s 😉

De gañanes y gente así.

(by él )

Nos encanta el vino. Y mucho más el vino blanco que cualquier otro, sobre todo nuestro querido Albariño,  siempre frío y presente en casa. 

Recientemente, estando ella y yo de compras en un centro comercial, al pasar por la sección de caldos decidimos comprar una botella de Sauvignon Chenet, vino blanco francés que habíamos probado en París con un Camembert rebozado que resucitaba a un muerto, y nos había gustado mucho a los dos. 

  
Pero al llegar a casa y sacar la botella de la bolsa…llega la sorpresa. ¡La botella está torcida y abollada en un lado! Y cómo no, aquel imprevisto dio lugar a todo tipo de comentarios…»He cogido la única botella mal hecha de toda la estantería», «Vaya tela con los de Chenet, menudo fallo», «El que hizo la botella ya se había soplado tres», «Esto solo me pasa a mí»…etc. Eso sí, todo adornado con unas buenas risas.

  
Pero quedaba un resquicio de duda. Examinando la botella cual chimpancé con un palo nuevo, veía que era extremadamente cómoda para servir el vino. El dedo gordo de la mano encajaba perfectamente en la hendidura y la inclinación del cuello de la botella era óptima para servirlo. Así que…a preguntar a Google sin perder más tiempo ( más que nada porque preguntar a Siri me daba más corte ). 

  
Y, efectivamente, Google me dio la respuesta: «Eres un gañán». 

La botella está hecha así a conciencia. No es un fallo ni mucho menos. De hecho en alguno sitios la denominan botella asimétrica o anatómica, pensada exclusivamente para eso, para servir el vino más cómodamente. Y después de este «Francia-1, Yo -0» devolvemos la retransmisión a nuestros estudios centrales. Eso sí, el vino está buenísimo. Muy recomendable para los amantes del vino blanco. Y la botella, por supuesto, pasa a ser un elemento decorativo más de nuestra casa. Salut!

Tartar de Atún para dos.

( by él )

Sobre el origen del tartar ( o lo que es lo mismo, la forma de comer carne o pescado crudo picado muy fino ) hay muchas versiones. La más facilona es la que nos la presenta como una costumbre originaria de los tártaros que poblaban Asia Central. Pero no…su origen está en la salsa tártara, que es aquella con la que se solía acompañar la receta original. Y que sepáis, además, que es muy popular en Polonia.

Hace unos días ella y yo cenamos Tartar de Atún en casa. Sinceramente, no es un plato difícil de preparar. Eso sí, os tiene que gustar el pescado crudo…aunque por otra parte, con el mejunje con el que se marina no parece que esté crudo, ni mucho menos ( esto es para animar a los más tiquismiquis ).

Y como en todos los posts en los que hemos explicado recetas, vamos con esta, que es muy sencilla. Nos hará falta, por una parte, un lomo de atún rojo cortado en taquitos, un aguacate cortado también en trocitos, un par de tomates ( sin el interior ) cortados de la misma manera y una cebolla muy bien picada. (Secreto: para mantener el aguacate cortado mientras preparamos todo y que no se ponga oscuro, regad los trocitos con zumo de limón 😉 )

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Por otra parte, tenemos que preparar un mejunje. Lo haremos en un recipiente con 4 cucharadas de aceite de oliva, una cucharada de salsa de soja, una cucharada de mostaza ( la que más os guste, pero nada de cutradas de burguer ), una pizca de pimienta, una cucharadita de vinagre de Jerez y media cucharadita de caldo de carne. Todo esto lo mezclaremos bien, hasta que quede un líquido homogéneo, y hecho esto, añadiremos los taquitos de atún y la cebolla (no hay por qué echarla toda, eso va con los gustos). Mezclamos todo para que se impregne bien, y dejamos marinar 8-10 minutos.

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Pues ya está casi todo hecho. Queda presentarlo, para lo cual nos podemos ayudar de una lata, o un vaso de los de tipo corto, que es lo que yo utilizo. En definitiva, que sea algo chato y cilíndrico. Llenaremos un tercio con el atún marinado, otro tercio con aguacate y lo que quede con tomate. Prensamos bien, damos la vuelta apoyados en el plato… et voilá 🙂

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Por encima regaremos con un poquito del mejunje preparado con anterioridad, y adornamos con unas ramitas de cebollino bien picadas.

Bon appétit.

«Me estoy emocionando»

(by él)

La afirmación con la que titulamos este post podría haber sido provocada perfectamente por la repentina aparición de esa queridísima persona que llevas años sin ver, o porque un día lees en el periódico que todo el mundo se ha vuelto güeno, que Belén Esteban ha terminado una carrera o que se revela que Kim Jon Un es un hermano separado de Falete al nacer.

Pero no. Fue la sensación de ella al probar un impresionante plato de Almejas con Cardos preparado por los siempre amables y sorprendentes chicos del Victoria. 

la foto 5(3)Y es que en el 23 de la calle Olmos de La Coruña los creadores del conocidísimo Mantelería nos han regalado una casi continuación del mismo. Y decimos bien regalo, porque de verdad lo es, y decimos bien casi, porque una de sus diferencias es el tipo de comida que podréis encontrar. A diferencia de los estupendos y elaborados pintxos donostiarras de Mantelería, aquí los encontraréis más volcados en las tortillas ( probadlas todas, están impresionantes ) y en diferentes aperitivos que nosotros calificaríamos como más de diseño, como las Gildas. La variedad la tenéis asegurada y la satisfacción también. Tampoco hay fallos con el vino, ya sea vuestra preferencia Ribera, Rioja o Albariño, siempre están acertados con variedad para todos los gustos. Además, también podréis disfrutar de una buena taza de café. El contínuo ir y venir de gente lo convierte en un local vivo, animado más si cabe por el trasiego de la calle Olmos, muy visible a través de las grandes cristaleras del local.

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Pero si algo provocó el título de este post no fueron los pinchos, sino la comida. Al fondo de este local y en una de las dos mesas que allí se encuentran podréis disfrutar de los platos de una original y pequeña carta con la que Iñaki os dejará boquiabiertos. Así lo hicimos…Sopa de Rape con Langostinos, Almejas con Cardos y Fideuá. 

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La Sopa de Rape con Langostinos ya era una vieja e idolatrada conocida de Mantelería. No hay fallo, y garantía de ello es que hemos probado esta sopa incluso en verano y a sabiendas de que alguna gota de sudor afloraría en nuestras frentes.. :p  La Fideuá, acompañada con mejillones y langostinos, es un acierto por su sabor y por su presentación. Las Almejas con Cardos son las protagonistas. Su contundente salsa, digna de un rebañado en condiciones, el impresionante sabor, la ternura de los cardos y las exquisitas almejas hacen que, en un día de lluvia tan típico de este Agosto coruñés, como mínimo, te emociones. Aunque sólo sea un poquito. 😉

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Viento nuevo, siempre Barlovento.

Y volvimos a aquel restaurante, al local de look neoyorquino, industrial y dejado, al sitio que nos iba conquistando poco a poco según se sucedían las visitas. Regresamos al lugar de los camareros barbudos en bermudas y chanclas, luciendo coletas y tatuajes, que tan amablemente te convierten en confidente de los secretos escondidos en la carta. Y que hacen gala de una amabilidad y bien hacer que ya quisieran para sí muchos estirados vestidos de negro con pajarita y mandilón. 

Volvimos al local que por mérito propio se ha hecho con un nombre y un lugar en la difícil, pija, decadente y siempre cambiante Plaza de Vigo de La Coruña. Y volvimos porque soplaban vientos nuevos… había novedades en la carta. 

                                                   Tras reservar mesa ( os lo recomendamos )  y delante de dos copas de albariño, nos recomiendan casi como una confidencia:  «El pollo, que viene por una parte al horno y por otra con Tikka Masala, está que te mueres y la hamburguesa Picaña de vaca vieja gallega es de mis favoritas«. Pues sin dudarlo, nos lanzamos a probar aquella sugerencia.

 

Si bien todas las hamburguesas que habíamos probado aquí con anterioridad eran espectaculares, la Picaña está que se sale. Pero como para gustos se pintan colores, mejor que describir aquí esta impresionante mezcla de carne, queso y boletus en tempura, es que vuestros paladares juzguen por sí mismos 😉 Es recomendable al 100%.

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Caso aparte es el pollo. Lo encontraréis en la carta como Pollo Ribadumia a la tabla Barlovento. Tras este pomposo nombre se esconde un pollo que os presentarán de dos maneras sobre la misma tabla. Juntas pero no revueltas. Al horno, directamente sobre la tabla, y troceado en salsa Tikka Masala,  en una sartén. Otras dos salsas en unos pequeños tarros os ayudarán a dar otro toque a este impresionante plato, en el que la Masala está conseguidísima y la parte al horno se os deshará en la boca.

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Tengo un buen compañero que suele decir «No hay segunda oportunidad para la primera impresión». En nuestro caso no ha sido una primera, sino una sucesión de buenas impresiones, de regalos para nuestros paladares y de una atención exquisita.

Y qué mejor que salir de un local con la sensación de haber comido en casa de unos amigos. Nos vemos.

Comida de viejas…y querrás comerlas.

( By ella & él )

Si hay un plato invernal por excelencia en cualquier hogar hispano que se precie, ese es uno de lentejas. Calientes, contundentes y sabrosas, y como dirían nuestras madres, que «tienen mucho hierro».

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Pero si de algo queremos tratar aquí es de una forma nueva de presentarlas. Y también de comerlas, ya que esta vez las vamos a convertir en una potente crema.

¡Y venga, manos a la obra!

En una olla alta ponemos agua, unas hojas de laurel,un chorrito de aceite de oliva y llevamos a ebullición, momento en que un cubito de «avecrem» nos da un puntito muy sabroso.

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Posteriormente echamos las lentejas y dejamos que se vayan haciendo mientras nos ocupamos de otras cosillas.

Nos apasiona la cebolla y el ajo por lo que abusamos un poquito a la hora de cantidades, porque aquí cada uno tiene que personalizar así como en el tamaño del picado.

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Y en esta ocasión añadimos también unos taquitos de jamón para hacerlas todavía más contundentes.

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la foto 2-7Rehogamos todo en una sartén con un poquito de aceite y cuando vaya cogiendo colorcito echamos pimentón dulce (suficiente para que coja color)

A nosotros nos encanta ese deje picante, y una cucharadita de pimentón le da su puntito.

Retiramos del calor y añadimos a la olla de lentejas dejando que se haga a fuego lento…………..

No puedo hablar de tiempos ya que «voy a ojo», y cuando veo que van asentándose y pruebo con una cuchara y la dejan «manchada», están!.

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Las pasamos a un recipiente y con una batidora le damos una textura cremosa.

Y para darle un toque mas chic hacemos un picadillo con jamón, lo colocamos en el centro,  y dibujamos a su alrededor un círculo con aceite de oliva virgen.

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Pero para los más tradicionales se pueden reservar esas lentejas de siempre, que si quieres las tomas y si no…¡¡ las dejas !!

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Ganando Barlovento

 

by (ella)

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Y allí estábamos, después de muchos días buscando el momento para dejarnos llevar por el viento y recalar en una de sus mesas.

La primera visión que tienes es una puesta en escena de lo mas bucólica, donde se les rinde protagonismo a las jardineras con un collage de flores y un letrero luminoso que anima a querer descubrir un poco mas, y adentrarte en este local tras una gran puerta.

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Nos recibe una mesa de la Provenza Francesa llena de velas, flores y detalles que hacen que te sientas como en casa.

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La mezcla de la dulzura provenzal con el estilo «lóbrego cuidadísimo» da como resultado unos metros cuadrados llenos de encanto.

Varios amigos nos habían hablado de este local y de su plato estrella, las hamburguesas. Ellos mismos se autodefinen como  «Restaurante de Hamburguesas».

Nos atendieron muy rápido a pesar de tener el local «a tope» a la hora de comer ya que cuentas con la opción de  «Menú del día».

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Decidimos pedir la carta y llevados por la gula, pecado capital que nos encanta, decimos probar para compartir «Sticks de pollo marinado con cítricos, salsa de mostaza y cebolla confitada», seguido de dos hamburguesas:  «La Gallega» y «La Tradicional».

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Todo buenísimo, delicioso…….. pero demasiado. Hubiéramos agradecido que nos dijeran que las hamburguesas eran «contundentes» y que el plato de «Sticks» era muy potente.

 

 

Otro día de los que hemos estado decidí probar la hamburguesa «Griega» y además de estar buenísima es mas ligera.

Un puntazo es poder comer con un cocktail, algo que personalmente me encanta.

Que mejor que terminar la velada con un buen postre, recomiendo a los amantes del chocolate «Brownie de chocolate con helado de vainilla bourbon» y «Tarta de queso con helado de cítricos» y puedes optar por un  Gin Tonic de diseño tan trendy en nuestros días o pedir tu segundo cocktail ;))))))

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